Hoy me despierto agotada, dolorida y asustada de mis sueños. No los recuerdo ahora mismo, hace más de dos horas que estoy despierta.
Ayer llovía y sentía mucho frío. Tenía una cita para comer con mi amiga Reyes, viuda desde hace dos, tras meses, Me llamó Maribel, mi hermana y no me alteré demasiado. Insistía en hablar en persona de asuntos económicos, rompiendo mis planes de descanso para la comida fui a verla, no hay tal problema, es su cabeza la que lo lía, ahora yo ya no llevo nada del cole, y le toca a ella y a Julia el tema.
Con el cambio de la S.C. a la S.L. ha habido un cambio de cuentas bancarias, pero el dinero es el mismo aunque aún repartido en tres cuentas. Al irme me reconocíó que hablarlo conmigo le tranquiliazaba y me alegró mucho oír eso.
Me siento orgullosa de mi misma, de como estuve. Me díó pena verla mala, tosiendo, como un pájarito desvalido, pero me mantuve fuerte, ella decide, espera al último instante a tomar la medicación y luego corriendo al centro de salud a la mascarilla y el urbasón. Pero ella lo decide, Marisa dice que lo veía venir, en el Carnaval super activa y el domingo comida en bodega con frío y siempre con poca ropa, es el eterno problema con ella. Siento que la quiero y mucho pero no puedo vivir cerca de ella.
Así que me quedó una hora y media de espera, sin mi libro electrónico, me compré uno de bolsillo, de una autora desconocida para mi que me recomendó el librero. Y ya me senté agotada, con ese agotamiento-dolor que me da temblores a tomar una infusión mis pastillas y leer.
La comida fue estupenda, ¡Reyes es estupenda! fuerte y tierna, lloramos, nos reímos, recordamos vivencias, y quedamos es repetir más a menudo.
Entonces hoy toca día chungo, pero mereció la pena.
Le hablé a este blog pero no estoy aún como para que nadie lo lea, aunque le dé a publicar, aún no.
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