Nuevamente el frío se me ha metido dentro y el dolor es fuerte.
¡Qué cuerpos tan delicados! Todo me afecta, el frío, el calor, la humedad, los disgustos.
Todo repercute en mi cuerpo y me produce dolor, el sitio depende del causante. Aunque hay veces que sin motivo que yo sea consciente también aparece.
Hoy he estado con Idoya, y le he pedido más parches porque me anestesian la zona y al menos elimino algo, y el Vimovo que le tengo mucha fe y me gusta tener.
Nunca pensé que yo llegara a tomar tantas cosas, cuando era pequeña y veía a mis abuelos tomando tanta medicación, mi tío Paco, tan meticuloso él, preparándose las dosis diarias en su cajita, y el Padrino que con su buen humor decía que tenía goteras. Ahora soy yo la de la cajita diaria, la preparo por la mañana cuando termino de desayunar.
A mi cabeza le cuesta asumirlo, el que mi cuerpo no responda, me canse tanto, me agote con un poco de movimiento. Me miro al espejo y me veo bien, la gente me dice que nadie diría que no estoy bien, tienes buena cara te dicen. Con unos callas con otros les cuentas.
Mañana estreno plantillas, veremos si sirven para algo. Voy a ser positiva y pensar que si, que podré andar más y mejor, porque ya me planteo un bastón para cuando voy sola. Me da vergüenza, lo he hablado con Idoya y me ha dicho que si, que lo use si me siento insegura andando, que los hay muy bonitos y plegables.
¡Qué cansada estoy!, me duelen los dedos de las manos, por intentar ayer seguir con los guantes, me salió un churro, los dedos retorcidos, pero ya sé lo que hice mal, cuando tenga humor lo vuelvo a intentar.
El gorro y la bufanda me han quedado bien. Son de una lana de hace mil años.

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