lunes, 25 de enero de 2016

Madrugadas

Son la 5,15 de la mañana y ya estoy desvelada, no consigo volver a dormirme así que me pongo a escribir un rato.
Ayer fuí a Angélica, mi psicóloga, llevaba casi un mes sin ir por las vacaciones de navidad. Tenía ganas de verla y hablar, fue bien, se le estropeó el aparatito  y utilizó sus dedos en mis rodillas, para trabajar los dos hemisferios cerebrales, alterna golpecitos en las rodillas, muy suavemente.Mientras yo hablo y le cuento mis pesadillas o lo que más me preocupa en esos momentos.
Fui después de estar en el Cole, Nagore. está a punto de separarse, Juan la deja, lo primero que me salió fue llamarlo "cabronazo", no me gusta ver a Nagore tan triste. Pero creo que es fuerte y lo superará y la vida puede que le valla incluso mejor sin él.
Me apreciéron esos ramalazos de cuidadora, de querer estar a su lado y ayudarla. Pero lo que debo hacer es escucharla si quiere hablar y ofrecerle mi comprensión.
Cuando voy a verlas siento que el cole ya no es mi cole, es de ellas y las cosas han evolucionado, no quiero juzgarlo. Lo echo en falta y me gusta verlas pero yo ya no formo parte del día a día.
Tampoco siento la necesidad de volver a él. Es una necesidad de hacer otras cosas, y echando la vista atrás hace tiempo que necesitaba eso, distanciarme del cole, de Maribel y llevar otro ritmo. Lo que duró duró. 32 años que son muchos años, y los últimos han sido demasiado duros y dolorosos para mi.
Estoy en otra etapa de mi vida, la anterior se ha terminado de forma dolorosa, y el dolor creo que perdurará hasta que no sane mi interior y rompa más ataduras dolorosas.
Mi relación con Koldo, no es igualitaria, él ha llevado la batuta en esta relación y yo la seguía. Ahora ya hay momentos en los que no la sigo. Hablaba con Angélica de la sexualidad, palabra tabú para mi durante mucho tiempo, en mi familia nunca se hablaba de ello. No sé como mis hermanas lo han llevado con sus hijas, pero mi madre y ellas mismas nunca lo han hablado conmigo.
A medida que yo no tengo ganas de sexo Koldo tiene más e intenta por todos los medios que lo tengamos. Con mi medicación y mis dolores a mi no me apetece casi nunca y llego a sentirme acosada. Mi cabeza me lleva a que él no quiere más de mi. Habla de irse a zonas cálidas los inviernos, antes me angustiaba, ahora no. El otro día me dijo que si me iría con él y le dije que no, que mi vida está aquí. Mi casa es mi hogar, mi refugio, parte de mi alma.

Noto que voy cambiando, el proceso es lento y muy doloroso, físicamente y mentalmente. Luego voy a Marisol, mi psiquiatra, creo que necesito ansiolíticos, es como si tuviera hormigas en el cuerpo, no puedo parar, no es que me mueva mucho es algo interior, necesito tener cosas que hacer, verlas aunque no pueda hacerlas. Las mandalas, que me encantan, cada día me gustan más, el punto, hacer cosas sin un propósito concreto. Aprendo puntos nuevos y me encanta, eso si las manos y los dedos me duelen mucho, pero aún así lo hago hasta que el dolor me puede.
Este blog, me ayuda, es como el diario que escribía de adolescente y que luego rompía para que nadie lo leyera y recuerdo  que medía lo que escribía.

Este blog no es público, es para mi pero le doy a publicar en mi privacidad. Tal vez en algún momento salga a la luz.



Los ciclámenes del jardín que me trajo Julia se están llenando de flores, las flores me dan alegría y me gusta tenerlas.

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