jueves, 14 de enero de 2016

No sé porque pero me resisto a considerarme una persona enferma, y si la fibromialgia me ha cambiado la vida de un modo total. Tengo unos dolores a veces difíciles de aguantar, otras llevaderos con la medicación.
Tengo miedo a la enfermedad, yo nunca había estado enferma, he sido una niña sana, siempre me dolía algo pero no se le daba importancia. Me levantaba con tortícolis, dolor en las piernas, mi madre me daba media aspirina y ¡venga! arriba . Al cole, antes incluso hacía algún pequeño recado a la tienda a comprar alguna cosa.
Estaba enferma si tenía fiebre, pero eso casi nunca pasaba. La enferma era mi hermana, algo mayor  que yo, asmática desde que yo recuerdo. Se ahogaba, no podía respirar. A medianoche tenían que llamar al practicante, Abentino, a que le pinchará. Recuerdo, y ella más,  que llegaba en una motito .Hacía los rituales casi mágicos con sus cajitas metálicas, sus jeringas de cristal, las sierras con las que cortaba las ampollas. Creo que mi hermana sólo con oírlo llegar se encontraba mejor. Poco a poco sus jadeos bajaban de intensidad y volvía la calma.

Así que crecí con dolor, cada vez más pero ignorado.Con el paso de los años y más enfermedades en la familia más ignorados. E ignorados por mi misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario